Junta Central Hermandades de Semana Santa - Torrent

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Hermandades

 

HERMANDADES DE TORRENT

Hermandad Santa Cena y Caballeros del Santo Cáliz

Hermandad Oración del Huerto

Hermandad Prendimiento de Jesús

Hermandad Negaciones de Pedro

Muy Ilustre Hermandad Jesús ante el Sanedrín Hermandad de la Flagelación del Señor Escudo Hermandad Flagelación del Señor
Hermandad Ecce-Homo

Hermandad Jesús de Medinaceli

Hermandad Jesús Nazareno y Simón Cirineo

Hermandad Santa Faz

Hermandad Crucifixión del Señor Germandat Set paraules i el Crist del Perdó
Hermandad Divino Costado de Cristo
Hermandad Santísimo Cristo de la Buena Muerte
Muy Ilustre Hermandad Descendimiento de la Cruz, Santa María del Testimonio y San Juan Protesto

Hermandad Vera Cruz y Cristo Resucitado
Hermandad Santo Sepulcro Muy Ilustre Hermandad Virgen de los Dolores
 

Festa Interés Turístic Comunitat Valenciana


Newsflash

En los medios de comunicación se repite hasta la saciedad que la Iglesia está alejada de la realidad del mundo, de los tiempos, del lenguaje y de las costumbres de las gentes. Se anuncian con estadísticas y estudios demoscópicos la crisis y la falta de fieles como de vocaciones sacerdotales. Pero sin dejar de valorar estas cifras y datos, no hay que olvidar que la Iglesia no aparece entre los problemas más graves de los españoles, y sí, por ejemplo, la clase política; para un 20% de la población los políticos son el tercer problema. Por tanto, el problema no es única y exclusivamente de la Iglesia. La cuestión está que en el mundo en el que hoy vivimos se ha instalado un sentimiento de vértigo y riesgo en el que la prisa nos impide reflexionar y valorar lo verdaderamente importante, aquello de lo que no se puede prescindir. Y es ahí donde la Iglesia tiene mucho que decir. A pesar de los ataques que viene sufriendo y que siempre sufrirá, tenemos que decir con humildad, pero con rigor y conocimiento de causa, que la Iglesia está donde nadie quiere estar. ¿Somos conscientes del papel que está ejerciendo la Iglesia en nuestros días, tanto en colegios, comedores sociales, centro de inmigrantes o en prisiones? Y los cristianos, ¿estamos dispuestos a seguir este legado? ¿Hemos comprendido lo que significa entenderse como seguidores de Cristo? ¿Somos y seremos capaces de transmitir y vivir la esperanza que Cristo nos anuncia en estos tiempos que parece diluirse la misma idea de Dios? En definitiva ¿nos convertiremos las cristianos en la voz de los sin voz?